Nunca te ha gustado que otros te dijeran lo que debías hacer. Nunca te ha gustado que
te disuadieran de tus poderosos impulsos. Pero con el tiempo, debido a las intensas
presiones de quienes te rodean, convencidos de que su forma de ver las cosas es más válida
que la tuya (y, por tanto, más adecuada), poco a poco renunciaste a tu determinación de
dirigir tu vida. Con frecuencia te parecía más fácil adaptarte a sus criterios sobre lo que te
convenía que imponer los tuyos. Pero al adaptarte a los intentos de tu sociedad de obligarte a
encajar en ella, y tratar de evitarte problemas, has renunciado sin pretenderlo a tu
fundamento básico: tu libertad total y absoluta de crear. Con todo, no has renunciado
fácilmente a esa libertad y, de hecho, jamás renunciarás a ella por completo, pues constituye
el elemento básico de tu ser. Pero en tu intento de renunciar a él para no complicarte la vida, y
en tu impotente y en tu resignada actitud de que no tienes más remedio que renunciar a tu
poderoso derecho de elegir, has obrado contra tu propia naturaleza e incluso contra tu alma.
te disuadieran de tus poderosos impulsos. Pero con el tiempo, debido a las intensas
presiones de quienes te rodean, convencidos de que su forma de ver las cosas es más válida
que la tuya (y, por tanto, más adecuada), poco a poco renunciaste a tu determinación de
dirigir tu vida. Con frecuencia te parecía más fácil adaptarte a sus criterios sobre lo que te
convenía que imponer los tuyos. Pero al adaptarte a los intentos de tu sociedad de obligarte a
encajar en ella, y tratar de evitarte problemas, has renunciado sin pretenderlo a tu
fundamento básico: tu libertad total y absoluta de crear. Con todo, no has renunciado
fácilmente a esa libertad y, de hecho, jamás renunciarás a ella por completo, pues constituye
el elemento básico de tu ser. Pero en tu intento de renunciar a él para no complicarte la vida, y
en tu impotente y en tu resignada actitud de que no tienes más remedio que renunciar a tu
poderoso derecho de elegir, has obrado contra tu propia naturaleza e incluso contra tu alma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario